No 03 Bogotá hoy pierde en lo político, en lo social y en lo económico

No 03 Bogotá hoy pierde en lo político, en lo social y en lo económico

La crisis por la que atraviesa la ciudad en relación con la destitución del Alcalde y la incertidumbre de si continúa o no su mandato, evidencia varias situaciones a considerar: La primera es pensar en una reforma constitucional a la figura de la Procuraduría que, en el caso de los funcionarios destituidos, evidencian dicha necesidad.Los excesos cometidos por el Procurador Ordoñez, obliga a repensar esta institución, porque la concentración de poder en la Procuraduría sin ningún límite, sobrepasa el concepto y la práctica de la democracia, por encima de la función y separación de los poderes públicos. De igual manera, la carencia de la segunda instancia en los procesos disciplinarios tramitados por la Procuraduría, siendo una clara violación a la legítima defensa de la cual debe gozar cualquier ciudadano que ejerza funciones públicas.Esto sumado a la valoración subjetiva, impregnada de posiciones ideológicas de las presuntas pruebas, dando aplicación a sanciones desproporcionadas, a todas luces injustas que, en el caso del alcalde de Bogotá le cercenan de por vida los derechos civiles y políticos.

Por otra parte, los compromisos políticos que surgen de la forma como es elegido el Procurador, genera un vicio, al ser manifiesta la carencia de objetividad en el trámite y la sanción de los asuntos a su cargo. La imposición de sanciones incoherentes, divorciadas de la realidad, obedecen más a compromisos políticos que sirven a intereses particulares más que a los colectivos.

Los excesos de la Procuraduría amparados en las debilidades constitucionales y legales anotadas, en el caso de la destitución del Alcalde Petro, han postrado a la ciudad en la incertidumbre, desde el momento en que se abrió la investigación. Desde entonces, cada acción genera reacción de parte y parte. Una vez conocido el fallo, los ciudadanos hemos visto cómo en cuestión de horas cambian posturas, argumentos, intereses políticos, terminando en el absoluto desconcierto.

Bogotá, hoy pierde. Pierde en el ejercicio de la democracia, pues se ha convertido en un escenario de confrontación política al que acuden los diferentes actores en búsqueda de poder, mientras los ciudadanos yacen en un mar de confusión aprovechado por los medios comprometidos con intereses que no son justamente los de la mayoría. La desinformación es tal, que una vez conocido el fallo del Consejo de Estado frente a la tutela interpuesta por el Alcalde, se formularon toda suerte de conjeturas, en un lenguaje técnico jurídico que la ciudadanía no entiende. Así, ¿cómo puede el ciudadano ejercer sus derechos y construir un juicio objetivo para opinar y participar?

Bogotá pierde en lo político. Pierde la izquierda, pues se esfuma la esperanza de gobernar, de hacerlo para la gran mayoría de pobres y necesitados, que son los que habitan la ciudad. Pierde la oportunidad del cambio, de oxigenar las prácticas políticas, la forma de intervenir, de participar. Pierde en lo social. Se pierde la continuidad de las políticas públicas, de un Plan de Desarrollo y un POT que se frustran apenas comenzando su implementación; con bajos niveles de ejecución con la incapacidad de algunos funcionarios que no han puesto en su ejercicio el nivel de compromiso que la ciudad esperaba. Se truncan, por ejemplo, programas y proyectos ambientales y se priva a la ciudad de la posibilidad de un desarrollo sostenible que permita mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Bogotá hoy pierde en lo económico. Pierde la posibilidad de crecimiento pues la incertidumbre en lo político, genera desconfianza e inseguridad.

La situación, genera preguntas: Qué va a suceder con Bogotá en caso de hacerse efectiva la destitución del Alcalde? Se tendrá que enfrentar a un nuevo Plan de Desarrollo? Qué sucederá con el POT? Quiénes se beneficiarán con la nueva situación? Qué sucederá con los procesos de participación ciudadana? Habrá nueva designación de alcaldes locales? Habrá Nuevos Encuentros Ciudadanos? Tendrá el Consejo Territorial de Planeación que prepararse para rendir nuevos conceptos sobre el Plan de Desarrollo y el POT? Las respuestas a estas inquietudes no dejan de preocupar. La crisis ha minado la credibilidad, la confianza en la institucionalidad y las posibilidades de construir ciudad y ciudadanía. Por el bien de Bogotá, esta administración tuviera la oportunidad de cumplir su mandato, de enderezar el rumbo, corregir los errores, de dar a los ciudadanos la posibilidad de creer y contribuir a la construcción de una mejor ciudad. Debemos presionar para que los intereses particulares cedan ante el interés de la mayoría

La situación de Bogotá hoy lleva a concluir que, de salirse con la suya el Procurador, se habrá retrocedido en la garantía de los derechos, cobrando vigor la frase de Martín Luther King, que citamos a manera de reflexión: “Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad, y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas”.

Martha Elizabeth Triana Laverde
Presidenta CTPD
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