No 05 Bogotá, ¿Una ciudad sostenible con la caída del POT?

No 05 Bogotá, ¿Una ciudad sostenible con la caída del POT?

La Modificación Excepcional de Normas Urbanísticas (MEPOT) expedida por el Alcalde Petro, con el Decreto 364 de 2013, fue suspendida provisionalmente por providencia emitida por el Consejo de Estado, con el argumento de que no podía hacerse por decreto, al haberse surtido el trámite de su debate en el Concejo de Bogotá y ser votado negativamente, dentro de los términos de ley. Sin pretender realizar una defensa irracional de la MEPOT, pues es evidente que algunas de sus propuestas merecían una amplia discusión ciudadana precedida de divulgación, información y conocimiento, para citar sólo una, la mezcla de usos; y otras un total rechazo, como la Renovación Urbana del CAN que se tomaba parte del Parque Simón Bolívar y de la Universidad Nacional, para que el sector de la construcción ubicarán allí el mejor negocio inmobiliario de la ciudad; haremos referencia a los impactos de la decisión que afectan negativamente a la ciudad en varios aspectos, entre los cuales vale la pena mencionar:

1. Se ha generado mayor incertidumbre, adicional a la presentada por la destitución del Alcalde Mayor, ya que el común de la ciudadanía desconoce cuáles serán las normas aplicables, desde cuándo y qué pasará con las licencias de construcción otorgadas durante la vigencia del MEPOT o las que se encontraban próximas a su expedición.

2. Aumenta la crisis ya sentida y evidente de la participación. Difícilmente, con los sucesos vividos en la ciudad, el vaivén al que está siendo sometida la ciudadanía, la carencia de objetividad en el manejo de la información por los medios de comunicación, claramente comprometidos con los gremios de la construcción, el desconocimiento de la expresión ciudadana en los diferentes escenarios de participación y movilización, ahondaron la crisis, generando incredulidad, desconcierto y apatía.

3. Se causó un deterioro patrimonial, pues los recursos que invirtió la Administración de Bogotá en procesos de divulgación, cabildos, audiencias, publicaciones, se perdieron y ahora la ciudadanía ve que su participación fue burlada, así, estos escenarios no hubieran llenado las expectativas, ni fueran la expresión de la gran mayoría de los habitantes.

4. La garantía de los ciudadanos a habitar el territorio, de una MANERA DIGNA, CON CALIDAD DE VIDA, SENTIDO DE PERTENENCIA, queda hoy en manos de los constructores, quienes seguramente, ávidos de un mayor lucro, levantarán en la ciudad sus negocios inmobiliarios como han hecho hasta ahora, sin responder a las necesidades de la ciudadanía en materia ambiental, social y económica, con la mirada obsoleta del POT anterior, esto es, con 10 años de atraso y sin ningún enfoque humano e incluyente.

5. Se realizarán las Operaciones estratégicas, los proyectos de Renovación Urbana, Planes Parciales, seguramente distantes de la consideración de los intereses de los residentes sin enfoque ambiental y social, sin vinculación de la ciudadanía a las actividades y negocios de los cuales únicamente se lucrará el poder económico, sin una visión de ciudad construida colectivamente y con la consecuencia inevitable del desplazamiento urbano, el despojo del territorio, de la identidad, de la memoria histórica.

6. La ciudad vivirá en mayor grado los efectos del cambio climático, y la gente más pobre sufrirá las consecuencias. Se pone en riesgo el RECURRSO HIDRICO, afectando también a la flora y la fauna. Los bordes de la ciudad quedarán al arbitrio de los constructores, perdiéndose la mejor propuesta ambiental que traía el MePOT para su protección. Igual sucederá con el área rural de la ciudad.

Las anteriores afectaciones son apenas una mención de las muchas que se avecinan con la suspensión del MePOT. Debe tenerse en cuenta que el poder económico de los gremios de la construcción, los comerciantes y los medios de comunicación, respaldados en una seudo institucionalidad en cabeza del Procurador, propiciaron e impusieron la destitución del Alcalde y por ende, la caída del POT. En la decisión, como es sabido, no medió la gran mayoría de la ciudadanía y mucho menos el respeto y la aplicación objetiva de la Constitución y la ley; por lo que queda a la deriva cualquier empoderamiento de la gente, y al final, como vemos, el ejercicio de la democracia termina en un discurso de los poderosos, que la manejan a su arbitrio, de acuerdo a sus intereses. Así, hoy más que nunca, Bogotá está distante de ser una ciudad sostenible. Es urgente el empoderamiento ciudadano en la discusión de temas de ciudad, en la construcción colectiva de la visión, del qué y el cómo hacer de Bogotá una ciudad amable, humana, equitativa y sostenible ambiental, social y económicamente. Es necesario repensar la participación ciudadana con decisión. No hacerlo, conlleva a que en la ciudad se queden en y con el territorio, únicamente quienes tengan la capacidad y posibilidad de pagar para permanecer en ella.

Martha Elizabeth Triana Laverde
Presidenta CTPD

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