No 19 NOTAS SOBRE EL XlX “CONGRESO” DEL SISTEMA NACIONAL DE PLANEACIÓN Realizado en Tunja en Noviembre del 2015.

No 19 NOTAS SOBRE EL XlX “CONGRESO” DEL SISTEMA NACIONAL DE PLANEACIÓN Realizado en Tunja en Noviembre del 2015.

Para el Consejo Territorial de Planeación Distrital hemos escrito esta percepción sobre el XlX

“Congreso” del sistema Nacional de Planeación realizado en Tunja del 5 al 9 de Noviembre. Antes

de otras apreciaciones, es preciso decir que lo más importante de estos eventos es el encuentro, la

reconstrucción de identidades, de amistades, de relaciones entre los asistentes; quizás la primera

ilusión de quien se programa para asistir es la grata expectativa por el encuentro con sus pares y

de por sí, esta circunstancia justifica el evento. Pero, además de la alta valoración que se debe dar

al encuentro, estos pudieran ser más productivos, si se utilizaran metodologías pedagógicas de

construcción colectiva de conocimiento en el marco del diálogo de saberes.

Por norma general, un Congreso debe ser un espacio de deliberación e intercambio, pero este no

fue. El Diez y Nueve “Congreso” de Tunja, en el que durante tres días se sometió a los asistentes a

la tortuosa obligación de escuchar a cerca de cincuenta intervenciones de supuestos especialistas

en temas que, ni se sabía, eran o no del interés de los asistentes.

Pedagógicamente, se sabe que una persona, ni la más juiciosa y atenta, tiene la capacidad de

captar los mensajes de un discurso por más de diez o quince minutos, salvo discursos estridentes

que digan lo que la gente quiere oír. Ya Nicolás Maquiavelo le dijo a los políticos hace más de

seiscientos años, que lo importante de sus discursos electorales era decir lo que la gente quiere

oír, así no pudieran cumplir, pero entonces en este caso no se está trasmitiendo información,

simplemente se está haciendo demagogia.

Y en casos como el “Congreso” en comento, los oradores se encontraban ante esta disyuntiva, o

trataban de profundizar en un tema y entonces el auditorio o se duerme o se sale del recinto, o

lanzan arengas que sensibilizan la epidermis de los escuchas para que aplaudan y entonces igual,

se está perdiendo valioso tiempo que no compensa los esfuerzos económicos y de tiempo de los

asistentes y más aún, si el público solamente tiene la obligación de escuchar, pues las apretadas

agendas de “paneles” no da espacio para sus intervenciones o reacciones.

Este tipo de eventos tienen lógica y razón de ser, si se conciben, en el marco de la deliberación -ya

temática o territorial- de los asistentes en torno a los infinitos temas de su interés, en comisiones

pedagógicas de no más de treinta personas, en que sus asistentes se puedan presentar, fortalecer

sus relaciones, saberse cómo de parecidos o diferentes piensan, en los que todos puedan

intervenir y consensuar ideas para, al final, producir conclusiones, esas sí, de los congresistas. Se

dirá que esas comisiones existieron y funcionaron el primer día del evento, pero es que comisiones

con más de ochenta personas no son funcionales y menos con el poco tiempo que se les asignó

para sesionar – menos de dos horas -. Sin embargo, lo principal que queda de las conclusiones de

este “Congreso” de Tunja, fue lo surgido de estas comisiones.

¿Por qué los temas ambientales no son producto de la buena deliberación de los asistentes,

quienes luego las exponen en plenaria y no de unos super-expertos que sin saber cómo fueron

seleccionados, se les ofrece el micrófono para que vacíen su perorata?

¿Por qué los temas agropecuarios no son producto de esas deliberaciones y no de exposiciones

magistrales que ni siquiera dan espacio para las reacciones del público?.

Y similar con todos los demás temas objeto de exposiciones magistrales.

O, cómo es posible, que según sus organizadores ahora sí se va a reestructurar el Sistema Nacional

de Planeación, porque designaron una comisión de “sabios” que van a resolver la infinita

ambigüedad entre el Sistema Nacional de Planeación y la Comisión del Sistema. ¿Por qué este no

fue tema de deliberación y de decisión del Congreso?

¿Por qué no se dio espacio para que por lo menos, por una mañana, todo el Congreso, primero en

comisiones y luego en plenaria, abordara el tema del quehacer frente a los nuevos gobernantes

locales? Por ejemplo, frente al tema del poco interés que otorgan al concepto de los consejos

territoriales de planeación.

O, cómo es posible, que después de tanto esfuerzo y recursos para reunir cerca de mil personas

no quede definido y asumido como propio por todos los asistentes, un claro derrotero de

fortalecimiento de la planeación participativa en el marco de los eventuales acuerdos entre el

Gobierno y los grupos armados insurrectos.

Por norma también pedagógica, nadie asume como propio aquello de lo cual no ha hecho parte

en su concepción y construcción, por lo que es muy difícil que los y las consejeros (as) de

planeación asuman con entusiasmo eventuales directrices de sus directivos, por acertadas que

estas sean.

Es que uno de los problemas más graves que tiene la democracia en Colombia, es la falta de

escenarios para la expresión y la deliberación de la gente; y no es posible, que en un evento de

esta naturaleza no se conciba en el marco de garantizar estos escenarios a todos los asistentes, ya

que antes que ser un espacio de expresión libre y democrática, realmente fue un escenario más de

frustraciones como muchos otros que concibe el Estado para que se digan muchas cosas pero que

nade cambie.

Menos teatro, menos escenarios para la exhibición de “expertos” o de políticas de Estado o para

pagar favores a funcionarios; se requiere más espacio, todo el espacio para la construcción de

derroteros de futuro, desde la base social y de la planeación participativa. La sociedad civil

necesita muchos espacios, infinitos espacios para su propia construcción colectiva, no más

utilización para llenar auditorios que solamente justifican cuantiosas inversiones. Estos escenarios,

el fortalecimiento de las organizaciones sociales y civiles desde la base, desde la planeación

participativa, son premisas ineludibles hacia la construcción real de democracia, de paz y de

desarrollo para nuestro país.

Guillermo A. Cardona Moreno
Consejero de Planeación de Bogotá.
gcardonam@gmail.com.
315 3387554

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