AUNQUE EL TIEMPO PASE LAS ESPERANZAS CONTINÚAN Miguel Antonio Moreno Bonilla Líder Social y Comunitario CPL San Cristobal integrante del CTPD.

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La escena de recorridos territoriales liderada por el Consejo Territorial de Planeación Distrital (CTPD) y acompañada por la Universidad Nacional, a través del diplomado” TRAVESÍAS EN TIEMPOS DE POSACUERDOS”, remonta un poco en la línea del tiempo desde la hoy localidad cuarta San Cristóbal, ayer zona cuarta de la ciudad de Bogotá.

Las transformaciones surgidas dentro del territorio datan de la postura generada por liderazgos emanados en el posicionamiento de sueños alcanzables en lo que hoy representa un buen vivir, poder hablar y escuchar a los asistentes en el recorrido: lideresas, líderes, académicos, arquitectos, estudiantes, ambientalistas, funcionarios y pensadores entre todos y todas puede ser una forma de redescubrir lo que para otros es oculto o sencillamente se ignora.

Remembrar por qué y cómo surgió la localidad pasando desde la hortúa por el barrio modelo sur, velódromo, una mirada a Vitelma, Villa Javier como el primer barrio obrero en la localidad, urbanización primero de mayo, veinte de julio y hoy los 216 barrios que la conforman… sin obviar al mismo asentamiento de residentes de la colonia e independencia, artesanos, polvoreros, vidrieros, obreros, políticos alrededor de San Cristóbal, reconociendo que el río Fucha ha sido conector de procesos culturales, ambientales, económicos y sociales, el lago del mismo nombre que ha quedado en la mente de quienes lo conocieron hoy ocupado por edificaciones modernas de altos pisos, así como las fábricas de ladrillos, tubos y la vidriera ya desaparecidas; sin embargo, toda esa belleza natural que ofrece la localidad se comparte con los cerros el Zuque, la cuchilla del gavilán, el pico del guacamayo, con una rica fuente hídrica armonizada por las quebradas San Blas, El Soche, Aguas Claras, Ramajal, Los toches, Chorro de Colorado, San Dionisio, Aguamonte, Morales, Moralva, El curí, San Miguel, La merced, Chorro Silverio, Verejones, La Chiguaza, unas van al Fucha y otras al Río Tunjuelo a través de la Chiguaza, incluye las manitas de agua y piedras míticas como la de Juan Rey, tetas del Diablo, parque de las brujas, la leyenda de los buitrones, entre otras maravillas del lenguaje popular, en cuyo margen también se refleja el interés de sueños como el invaluable parque ambiental entre nubes, el cual a pesar de la fuerte inventiva ciudadana forja hoy una realidad que debe registrar los procesos de asociación en la defensa del ambiente territorial del cual mencionaré algunos nombres sin el ánimo de excluir otros: Elsa María Melo, Gustavo Vásquez, Antonio Martínez, Edgar Patiño, Luz Dary Bueno, Correal, Raquel Castiblanco, todos integrantes de organizaciones sociales y comunitarias cito: Popular Amistad, Pepaso, Avesol e incluso el CINEP quienes forjaron ente múltiples actividades caminatas por todo ese sendero ambiental en torno al cubrimiento de las (hoy) localidades de Rafael Uribe, Usme y San Cristóbal, además de haber permitido un modelo de inclusión en el plan de desarrollo que contenía en el parque aulas ambientales, senderos ecológicos y protección forestal, evitando la construcción de viviendas en el territorio hasta llevarlo a otras instancias gubernamentales de las cuales ya imaginamos como han cambiado los destinos, incluyendo apropiaciones de terrenos legal e ilegalmente.

Sobre la cuchilla del gavilán reposa el haber frenado la explotación arenera donde hoy asiste implacable el mirador de Juan Rey, remembranzas en torno a la piedra del amor, los pozos creados en la quebrada Verejones que toma el nombre de Nutria, teniendo en cuenta que allí estaba la mayor concentración de bañistas, los chulos y el palo de tarzán, al igual que esos paseos donde las moras silvestres, curubas y el trino de pájaros alimentan la esperanza de conservación para respirar.

Me asiste la motivación moral, provocada accidentalmente, al haber evitado la invasión más cruel que hubiese tenido este parque hace 34 años, todo originado porque los invasores fueron a construir su campamento principal donde habíamos construido una cancha en tierra para la actividad deportiva. De esa toma ha quedado el barrio El Triunfo pegado al aula ambiental.

Con este escrito se motiva la inspiración y el goce del disfrute personal con pertenencia del territorio, también considero oportuno explorar como la resistencia popular ha generado pugnas que redundan en los menesteres colectivos nacidos desde las bases, con participación en procesos de construcción fallidos o no como el vigente POT de Bogotá.

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